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IreneSaez

Buenos días

!Buenos días mi princesa! !Buenos días reina mía1

oigo tu voz en mi alcoba, al amanecer el día.

Es tu saludo tempranero, lo que me despierta a diario,

eres, mi reloj despertador, el canto alegre del gallo.

vienes despacio a mi cama

y depositas un beso en mi somnolienta cara,

abro los ojos y veo que me sonries y hablas,

!Levántate mi tesoro, que ya llega otra mañana!

el sol nos está alumbrando y hay que empezar la jornada.

Tenemos que ir a la fuente a buscar el agua clara,

para poder amasar nuestro pan de cada día,

Trabajar para comer, así de dura es la vida.

 

 

Cuando voy mi pueblo

Siempre que voy a Castrillo, llego con gran alegría,

se ensancha mi corazón, al ver a mi patria chica.

Pero cuando estoy allí, lloro de pena y de rabia,

de pena porque no hay nadie, de rabia porque no hay nada.

Era un pueblecito alegre cuando estaban sus vecinos,

muchos ëramos familia, todos éramos amigos.

Buscando nuevas venturas, todos salimos del pueblo,

fuimos cerrando las puertas, pero otros... las han abierto.

Han abierto nuestras puertas, los amigos de lo ajeno,

se han llevado lo que había, y se han quedado tan "frescos"

no saben esos ladrones, que han robado nuestros recuerdos,

y un poco nuestra memoria, se ha marchado con ellos.

Que piensen esos sujetos, si me estuvieran leyendo,

que Castrillo y nuestras cosas, no pertenecen a ellos.

 

El duende

Tengo un duendecillo en casa, que pretende ser mi amigo,

le gusta esconderme cosas y quiere jugar conmigo.

El pequeño duendecillo es un poquito pillín

y como es invisible, gusta burlarse de mí.

Son geniales sus ideas y enorme su simpatia,

pero a veces con "sus gracias", me fastidia un poco el día.

Entra en todos los rincones, como Pedro por su casa,

y al verme buscar las cosas, se rie con mucha guasa.

Duendecillo juguetón, me haces mucha compañía,

como el Angel de mi Guarda, conmigo estás noche y día.

Sigue conmigo mi duende, y acómpañame también

cuando salga de mi casa ¡estoy contigo tan bien!

 

Ojos de gata

Oro fino era tu pelo, aquella bella mañana,

esta noche he vuelto a verte, hoy tu pelo es blanca plata.

Tus ojos  azules eran, brillantes ojos de gata,

hoy tus ojos ya no son, los que mi alcoba alumbraban.

Tu boca fresca amapola, que con amor yo besaba,

hoy que la vuelvo a besar, ya es amapola ajada.

Pero te sigo queriendo, tú siempre fuiste mi amada,

aunque nos separó el destino, en mi corazón estabas.

Y hoy el destino otra vez, te ha puesto frente a mi cara.

 

Mi dulce castillo

Es mi castillo de azúcar, de chocolate sus puertas,

ventanas de caramelo y el tejado de cerezas,

de cerezas confitadas una a una, cada teja,

los cristales son de almibar y las losetas de fresa.

Tiene mi dulce castillo dos torres con sus almenas,

el puente de mazapán y las murallas de almendra,

mana una fuente de miel, que lleva a un río de nata,

luce arbolitos de menta y farolas de naranja.

¿Donde cantarás?

Te pasas la vida soñando emociones,

sin dar palo al agua y sin un trabajo,

sin pena ni gloria marchas por la vida,

sin mirar a nadie, vas de arriba a abajo.

Eres la cigarra en nuestra sociedad,

no tienes pasado ni vida futura,

vas de calle en calle, sin pensar en nada,

eres fruto verde que jamás madura.

Vives el presente solo de ilusiones

como el saltamontes vas de rama en rama,

la lluvia que cae a ti no te moja,

tus preocupaciones duermen en la cama.

Serás mariposa, en la primavera,

durante el verano cigarra serás,

llegará el otoño y seguirás cantando,

en el frío invierno ¿donde cantarás?.

 

Don Quijote y Sancho Panza

En un lugar de la Mancha, Don Quijote y Sancho Panza

se están haciendo los locos para irse de parranda,

toparon en su camino, con un par de chicas guapas,

que entre risas y mil burlas, les dijeron estas chanzas.

¿Donde van vuestras mercedes, con esa facha tan rara,

ese rocín tan brioso, y ese rucio hecho una alhaja?

Si desean señorías, llevar a estas dos criadas,

en mantel serán servidos, buen vino y mejores viandas.

Pero eso si, caballeros, ha de ser a condición,

que se nos dé buena paga y un trato de lo mejor.

Dejénse de fantasías, y vayamos a bailar

a todas las romerías hasta la fiesta acabar,

y acabándose la juerga, podemos ir a cenar

a cualquier venta o ventorro, que exista en ese lugar,

que nosotras, podran verlo, somos de buen trabajar,

pero a la hora de comer, nadie nos ha de ganar.

Ahi queda dicho, señores, si gustasen aceptar,

después de todo lo hablado, pueden ustedes llamar,

a doña Aldonza Lorenzo, vecina de este lugar.

 

 

A la Virgen del Rosario

Un ramo de flores silvestres, he recogido en el campo,

para llevar a la iglesia, a la Virgen del Rosario.

Clavelinas, margaritas, con ramitas de romero,

amapolas y violetas, con blanca flor de majuelo.

Ramito de pobres flores, hecho con mucho cariño,

lleno de bellos colores, para la Virgen y el Niño.

Están sonando las campanas, que nos llaman al rosarío,

una tarde de domingo, del florido mes de mayo.

Los niños con devoción, terminamos nuestros rezos,

y a la Virgen del Rosario, le decimos unos versos,

Madre que estás en el Cielo y nos ves desde tan lejos,

ayúdanos ahora y siempre, para que seamos buenos.

Adivinanza

Doce pájaros nos miran, nos señalan y se van,

quedarán en el pasado y otros nuevos llegarán.

Vendrán con nieve y con frío, llenos de luz y de sol,

unos llenarán los ríos, otros nos darán calor.

Doce pájaros, que pasan volando, "sin ton ni son"

Volando vamos con ellos, a golpe de corazón.

 

 

Animalitos

Tenemos en mi casa, doce gallinas y cuatro pavos,

y mi vecina tiene, cuatro pavitas y cuatro gallos.

Sus gallos en mi casa, siempre se meten,

mis pavos en la suya, siempre que pueden.

¿Que tendrán mis gallinas, que aqui vienen sus gallos?

¿Que tendran sus pavitas, que van alli mis pavos?

Debe ser cosa mágica, que yo no entiendo,

a lo mejor mañana, acabo entendiendo.

El tren

Chaca, chaca, chaca, cha, el tren pasa resoplando,

va despacio echando humo, se nota que va cansado.

Va arrastrando sus vagones, con lentitud y reparo,

echa chispas y chirria, parece que está enfadado.

Va el maquinista diciendo, -Pobre tren, vas muy cargado,

ya llegamos al destino y serás recompensado,

llevamos mucho camino, juntos mucho hemos bregado,

durante años conviviendo, durante años trabajando.

Este es el último día, que este camino llevamos,

a tí y a mí, a los dos juntos, ya nos toca jubilarnos.

Perico y su borrico

Perico "El Morico" tiene un borriquito

camino a la feria juntos caminaban,

lleva en las alforjas ajos y cebollas

que hoy ha recogido y venderá mañana.

Un caballo tiene Felipe "El Hermoso"

tira de un carrito muy bien adornado,

mañana en la feria le verá a Perico,

Felipe "El Hermoso" no le hará ni caso.

Ya llega Perico junto con su burro,

sudando a la feria, el camino es largo,

durmió en el camino, debajo de un puente,

y está desde anoche, sin probar bocado,

le ha quitado al burro las raídas alforjas,

(que desde la noche poco ha descansado),

sin comer cebada, que el amo no tiene,

en una pradera, al pobre ha soltado.

Pregona Perico: !Ajos y cebollas!

!son las mejorcitas de todo el mercado!

!a ver, señoritos, no las hay más grandes!

!que venga el más guapo y se atreva a negarlo!

Ya llega Felipe, se baja del carro,

le pone el morral con trigo a su caballo,

se acerca a Perico, le mira... y se aleja,

sin decir palabra, se va con su carro.

El pobre Perico, se queda sin habla,

tragando saliva, con los ojos cerrados,

pensando en Felipe, y su parentela.

¿Quién me mandó a mí, nombrar al más guapo?.

 

Dos amores

Tengo un amor en el puerto, otro tengo tierra adentro,

los dos amores me quieren, a los dos amores quiero,

cuando me voy a la mar, me llevo el amor del puerto,

se queda triste y llorosa, mi amor de la tierra adentro.

Volviendo de nuevo a tierra, dejo a mi amor en el puerto,

y queda llorosa y triste, cuando me voy tierra adentro.

Los dos amores me quieren, a los dos amores quiero.

¿Me estaré volviendo loco? dejar un amor no puedo.

Generaciones

Junto a la abuela, la niña juega

viste y desviste a su muñeca,

la abuela carda bucles de lana

para después hilar con la rueca.

La niña rie y mira a la abuela

y con su muñeca sigue jugando,

la amorosa abuela, mira a la niña,

mientras afanosa, sigue cardando.

Las horas pasan llenas de dicha,

la niña juega sin pensar nada,

la abuela piensa en !tantas historias!

y tristemente... en el mañana.

           ___________

Ahora la niña carda la lana

para después hilar con la rueca,

la abuela sentada junto a la niña

viste y desviste a la muñeca.

Cambian los años y las personas

el tiempo todo nos lo trastoca,

la abuela-niña, la niña-abuela,

al final siempre, los extremos se tocan.

A mi pueblo solitario

Pueblo mío que estás triste, pueblo mío que estás solo,

en soledad infinita, de destrucción y abandono.

Rezuman todas tus piedras, lágrimas de desencanto,

porque tus hijos queridos, todos nos hemos marchado.

Venimos a verte un día, llenas de amor nuestras manos

y unidas unas con otras, todos juntos te abrazamos.

Te abrazamos con ternura, te miramos con amor,

mas tus casas derruidas, nos causan un gran dolor.

Los años cambian los cuerpos, pero no cambian las almas

y todos los castrillanos, quisiéramos volver mañana.

Y quedarnos para siempre, para que no sufras más,

y hacer con todas  tus piedras, una inmensa catedral.

Carolina

Carolina, Carolina, la niña de mi vecina,

tiene de juicio muy poco, pero a mí me vuelve loco,

baila sola en la cocina, moviendo su cinturita divina,

y yo desde mi ventana, no me canso de mirarla,

ella sabe que la veo, y se burla de mi deseo,

y cuanto más me provoca, mi corazón se desboca.

Mio Cid ---- homenaje a mi pueblo Castil de Carrias y a su castillo o fortaleza

Cabalga el Cid en su destierro, perdido por los caminos,

buscando comida y agua, va en pos de un triste destino.

Escucha una canción mora, y espoleando a su caballo,

corriendo a todo galope, va atravesando los campos.

-Corre Babieca, no pares, que en aquella fortaleza,

si la vista no me engaña, podremos reponer fuerzas,

el rey Alfonso, mi señor, mi lealtad pone a prueba,

y de que siempre fui fiel, un día le daré cuenta.

A nosotros entre tanto, nos quedan duras jornadas

mas si al castillo llegamos, pueden sernos más livianas.

El Cid corre esperanzado y en su triste desvarío,

lo que creyó fortaleza, tan solo fue un espejismo.

y la bella canción mora, que escuchaba en su delirio,

no fue si no, en su cabeza, inmerso en su desatino.

Ya atraviesa una loma, ya llega a un verde valle,

la gente lo ve pasar, nadie se presta a ayudarle.

-Por favor mi buena gente, por favor, un poco de agua,

si mi caballo no bebe, moriremos en campaña.

A las mujeres aflige, los hombres de él se apartan,

y una niña va a su encuentro, con una jarrita de agua.

-Beba usted mi buen señor, que en esta bendita casa,

hoy no se le puede dar, ni comida ni más agua,

que si mi rey lo supiera, a mis padres castigara,

detrás de esa parda loma, hay una fuente muy fría,

puede beber su caballo, aunque el agua, sale turbia.

Después de darle mil gracias, va a buscar la turbia fuente,

el caballo está sediento, y la encuentra facilmente.

-Bebe tranquilo Babieca y luego descansaremos,

que en estos pueblos perdidos, ninguna prisa tenemos.

Pero allá en la lejanía, un castillo se divisa,

el Cid en guardía se pone, por si es gente enemiga.

Da galope a su caballo, su tizona desenvaina,

reluciente como el sol, preparando la batalla.

No temas nada buen Cid, ve al castillo confiado,

que la gente que lo guarda, son todos buenos cristianos,

todos ellos buena gente, todos ellos CASTRILLANOS.

Para qué

Para qué queremos todo, si no nos sirve de nada,

nos matamos por dos duros, y por dos duros nos matan.

Si desaparece el sol, tras de las altas montañas,

si los sueños nos desvelan, soñando en la madrugada.

Si la luna se nos pierde, cuando nace la alborada,

si la vida es soledad, en la algarabía tanta.

Si la muerte nos acecha, a todos cada mañana.

Para que queremos todo, si no nos sirve de nada.

Vaya día

Subí a un olivo una tarde, por coger una aceituna,

el olivo estaba seco y no tenía ninguna,

bajé ligero del árbol y  una rama me enganchó,

subí por una aceituna... y bajé sin pantalón,

el cielo estaba nublado y un aguacero cayó,

como no había refugio, la lluvia me remojó.

A casa me fui corriendo, mi madre me regañó,

y para colmo de males, me gané un buen coscorrón.

No quiero aceitunas verdes, tampoco aceitunas negras

y cuando veo un olivo, paso y digo... "adios muy buenas"

Historia de un paraguas

Aquella tarde en el baile,  te dí  un besito en la cara,

aunque no nos vió la gente, te pusiste colorada,

era un beso de cariño, que me salió desde el alma,

sin saber por qué motivo, fuimos perdiendo la calma.

Llovia al salir del baile, y no teníamos paraguas,

juntitos y remojados, nos fuimos hasta tu casa.

Subiste las escaleras, yo de abajo te miraba,

me dijiste, espera un poco, y me bajaste un paraguas,

Después de darte las gracias, me marché para mi casa,

salió la brillante luna, y ya no llovia nada.

Con paraguas y mojado, la gente me sonreía,

mas yo no veía a nadie, pensando si me querías.