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IreneSaez

Los sentidos

Tenemos cinco sentidos que nos dieron al nacer,

vista, oido, olfato, gusto, tacto, que no queremos perder,

Las niñas de nuestros ojos, nos darán la referencia,

y de todos los sentidos, ellas tienen preferencia.

La música, la palabra, ruidos y bellos sonidos,

alegrias y pesares, puede captar nuestro oido.

Naricillas respingonas, pequeñas, grandes o chatas,

van recogiendo perfumes, en sus cajitas de plata.

Sabores dulces, salados, ácidos, calientes, frescos,

el gusto se encargará, de elegir los alimentos.

Nuestra piel es la que informa, si se nos toca o tocamos,

el tacto más importante, lo recogen nuestras manos.

Debemos tener presente. que existe un sexto sentido,

nuestro sentido común para andar por buen camino,

junto con la inteligencia, y los buenos sentimientos.

De poco sirven los otros, si carecemos de estos.

 

 

Geranios

He de plantarte geranios

a la puerta de tu casa,

no quiero, que se te acerquen

todos los mozos que pasan.

No te plantaré rosales

y te diré mis razones,

me han dicho, que los geranios,

espantan a los moscones.

 

Tu lindo cuerpo

Es tu melena suave caricia,

si yo te beso...dulce delicia,

color de miel, tus ojos bellos,

cuando me miran, me pierdo en ellos.

Tu fresca boca, rojo rubí,

yo la deseo, solo para mí,

tus lindas manos, suaves y hermosas,

como los pétalos de blancas rosas.

Tu esbelto cuerpo, junco del río,

!Como quisiera que fuera mio!

tus largas piernas de fina seda,

!Ay! quien pudiera, enredarse en ellas.

 

 

 

 

 

 

 

Donde estás

Quiero pedirle a la luna, que me cuente donde estás,

te fuiste sin despedir, no quisiste regresar,

el viento suele decirme, que estás lejos de mi vida,

que no vas a volver nunca, y yo creo que es mentira.

Te seguiré recordando, aunque tú no me recuerdes,

mas si te acuerdas de mí, canta tú canción de siempre.

Pero cántala bajito, para que no la oiga nadie,

es la canción de los dos, que no lo sepa ni el aire.

Mi castillo de arena

En la playa con arena, edifiqué mi castillo,

con agüita de la mar, escribi tu nombre y el mio,

una bandera clavé en el torreón más alto,

diciendo "cuanto te quiero, vivan los enamorados".

A visitarte fui luego y recibí calabazas,

dolido y desconsolado, volví de nuevo a la playa.

Ya no estaba mi castillo, con el nombre de los dos,

cuando subió la marea, el agua se lo llevó.

He perdido mi castillo, la bandera, el torreón,

con el "viva" y el "te quiero" el amor y la pasión.

 

 

 

Como somos

Cuando somos niños, el riesgo no vemos,

confiando en los padres, a nada tememos,

vamos de su mano por caminos rectos,

y no conocemos torcidos senderos.

Del gélido invierno y ardiente verano,

bajo el ala paterna, estamos resguardados.

Seremos protegidos, siempre en cualquier parte,

para nosotros, niños, ellos son los más grandes.

Con el tiempo crecemos, y los rectos caminos,

se convierten a veces, en grandes laberintos.

El señor Paco

Llevando como reclamo, un silbato para patos,

la comida del domingo, va a cazar, el señor Paco.

Con el zurrón a la espalda, los cartuchos y escopeta,

seguido de su perrito, va contento, haciendo cuentas.

Va hablando con el perrito, explicandole su plan,

y el perrito tan feliz, le sigue sin rechistar.

Cuando coja veinte patos, dejaré ya de cazar,

nos iremos para casa y podremos descansar,

pero mañana, temprano me tendré  que levantar,

nos iremos al mercado, para vender la mitad,

a seis euros cada pato, multiplicamos por diez,

sacaré sesenta euros, para gastarlos después.

Me compraré unos zapatos para el día de la fiesta,

unos buenos pantalones, y si sobra, una chaqueta.

En estas iba el señor Paco, pensando en su buena suerte,

tropieza con una piedra, cuando pasa por un puente,

la escopeta que llevaba, ha saltado por los aires,

al río ha ido a parar, no la podrá coger nadie.

Se quedó sin escopeta, sin patos, sin pantalón,

sin zapatos, sin chaqueta, y ha aprendido una lección.

Cuando vayas a cazar, vete con mucha atención,

no quieras vender los patos, sin estar en el zurrón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

!No me casare!

Tengo un vestido de novia, de tul y de fina seda,

el vestido es de mi madre, y antes lo llevó mi abuela.

Este vestido de novia, es un tesoro de familia,

guardadito en un baúl, pasa de madres a hijas

!Pero yo, no lo usaré, no quiero vestidos de novia!

como no me casaré, me desheredará mi abuela.

Va mi padre con mi abuelo, las tardes a la taberna,

y mientras lavando ropa, quedan mi madre y mi abuela.

Para no quedarme sola, no quiero casarme, !No!

yo me meteré a monjita, y siempre estaré con Dios.

 

Soldaditos de plomo

!Soldaditos de plomo, preparados listos ya!

se entrenan para la guerra, sin intención de matar,

yo juego con mi hermanito y lo pasamos muy bien,

con todos los soldaditos y aviones de papel.

Tenemos muchos barquitos, hechos con cáscaras de nuez,

en la bañera navegan, dos veleros y un bajel,

pilotan estos barquitos, dos cabos y un coronel,

cuando chocan, van al fondo y salen a flote después.

En cajitas de cartón, nuestros soldados guardamos,

y las guerras y batallas, por hoy hemos acabado.

Mañana los sacaremos, de las cajas de cartón,

y todos los soldaditos, tendrán que hacer la instrucción.

Las guerras de mis soldados, tienen siempre solución,

las peleas se terminan, en las cajas de cartón. 

Maldita pobreza

Por la orillita del río, un zagalillo pasea,

lleva en su mano una flor, para la niña que espera,

el zagal está cansado, se sienta sobre la hierba,

la flor se está marchitando y su amada aún no llega.

No esperes más zagalillo, que no vendrá tu princesa,

su padre le ha prometido con el "señor" de estas tierras,

que tiene mucho dinero, gran poder y gran hacienda,

Tu no tienes zagalillo, más que una pobre caseta,

con apenas cuatro cabras, y una docena de ovejas,

pero un corazón muy grande y un alma limpia y serena.

Paso a paso

Piececitos chiquititos, piececitos de mi niño,

son piececitos inquietos, intentando andar camino,

caminando lentamente, has dado los primeros pasos,

llegas riendo, triunfante, a refugiarte en mis brazos.

Con tus pasitos menudos, vas derribando barreras,

poquito a poco estarás, abriendo la primera puerta.

Empezarás por la escuela, aprendiendo a hacer tu nombre,

con la ayuda de los tuyos, pronto serás todo un hombre.

Tendrás penas y alegrías con los primeros amores,

llegará el primer trabajo y los primeros sudores.

El tiempo pasa volando, y tus pisadas inquietas,

tendrán la seguridad, de haber llegado a la meta.

Ceferino

Mi vecino Ceferino se "pasa" bebiendo vino,

y le importa tres cominos, que le llamen lechuguino,

desayuna sopa en vino y va sobre su pollino

muy enfadado y mohino, a trabajar al molino.

Tiene cara de pepino y nariz de langostino,

comiendo pan y tocino se pone como un gorrino.

Con su amigo Maximino, borrachos y libertinos,

van a jugar al casino y se equivocan de camino.

Ya te dije Ceferino, que no bebas tanto vino,

si vas por ese camino, perderás sin duda el tino.

De que te sirve

Es mi novia la más guapa

nació hace veinte años, en la calle Mayor,

la quiero, y me quiere, pero tiene un padre,

que hace vigilancía, igual que un león.

nosotros como dos santos

estamos en casa, antes de las diez,

nunca está a solas conmigo,

su padre se encarga, de que no lo esté.

Si vamos a alguna fiesta,

siempre nos prepara, una "carabina",

si no puede venir él,

tiene que venir, su hermana o su prima.

Ya no sabemos que hacer,

tanta vigilancía nos produce horror,

el día menos pensado, nos escaparemos

y le pagaremos con un nieto... o dos.

 

 

 

Sabios

Si tienes sed de aprender, y de saber muchas cosas,

hay tanto que conocer, que si tienes tiempo ahora,

no lo dejes para después.

Hay que usar bien la cabeza, si no se quiere perder,

no actuar con ligereza, y si hay que pedir parecer,

se debe hacer con presteza.

Debemos reconocer, que en este mundo de locos,

pocos tienen el saber, y que también son muy pocos,

los que quieren aprender.

Por pedir...

Vengo de romería
de buscar novio,
cuatro velas he puesto
a San Antonio.
Un chico he conocido
pero es muy feo,
si el Santo me lo ha dado
yo no lo quiero.
Quiero yo, un chico guapo
que sepa bailar,
que tenga dinero
y se quiera casar.
Yo no tengo nada
y guapa no soy,
pero a quien me quiera,
todita me doy.
San Antonio bendito
hazme ese favor,
que poquita cosa
eso... ya soy yo.

No me quieras tanto

No me quieras tanto amor, que no te puedo querer,

soy como el agua de río, que no deja de correr,

como la abeja apetece los aromas de mil flores,

así también apetezco, aromas de mil amores.

Soy un ave migratoría, que va corriendo paisajes,

el amor es una historía, que no llevo en mi equipaje,

Déjale que corra el río, deja a la abeja libar,

que el ave de mil paisajes, no se canse de volar.

Si quieres amor del bueno, no te pares a buscar,

cuando menos te lo esperes, el amor te encontrará.

Espejito mágico

"El señor espejo", cuando en él me miro,

me llama coqueta y se mete conmigo.

Dice que soy guapa y que no me pinte,

que el agua del río es mi mejor tinte.

No le hago caso, y me sigo mirando,

aunque no le guste me sigo pintando.

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Con agua del río, me lavo la cara,

me visto, me peino y él me dice !guapa!

Espejo, espejito, no seas guasón,

que también las niñas tienen corazón.

Desayuno

En un pozo de café, el azucarillo se baña,

en una playa de azucar, la cucharilla descansa,

en un mar de chocolate, con olas de leche y nata,

los bizcochos se pasean, y los churros se solazan.

!Que gusto de desayuno, tengo en mi imaginación!

 maravillas concentradas, en un pequeño tazón.

Pinturillas

Con mis pinturillas, yo pinto una casa,

el tejado rojo, verdes las ventanas,

le pongo cristales, y no les pinto nada,

las puertas azules, blanca la fachada,

y la chimenea, !muy alta, muy alta!

que se vaya el humo hasta la montaña.

!Que no se me ensucie, mi casita blanca!

Danzamos al son del pandero

En la sangre llevamos la música,

danzamos al son del pandero,

sembramos cariño allá donde vamos,

y lo recogemos en el mundo entero.

Al cielo tenemos por techo,

sobre el santo suelo juntos despertamos,

al sol lo tenemos como nuestro guia,

la luna en la noche nos sirve de faro.

Somos gente nómada sin destino fijo,

el rumbo lo marca el amanecer,

nuestra gloria es vernos bailar cada día,

nuestro sufrimiento, será padecer,

el gélido invierno en nuestros carromatos,

el ardiente verano quemando la piel,

todo lo pasamos, con gran alegría,

si un gran aplauso nos llega después.